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Cambia tu mentalidad y cambiarás tu mundo

escrito por
gustavo diex
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En la selva de Gombe, en Tanzania, una joven británica de 26 años, sin formación universitaria, se embarcó en un viaje que desafiaría las normas de su época y cambiaría nuestra comprensión de los primates para siempre.

Jane Goodall fue la primera persona que observó cómo los chimpancés creaban y utilizaban herramientas, un rasgo que, en aquella época, se creía netamente humano. Este descubrimiento cambió nuestra forma de entender a los animales y a nosotros mismos.

Pero cuando Jane comparte su descubrimiento, no es recibido con el entusiasmo que esperaba. En su lugar, se enfrenta a la burla y al escepticismo de la comunidad científica. "¿Cómo puede esta mujer sin formación formal, sin título ni experiencia, pretender haber hecho un descubrimiento tan significativo?", preguntan.

En lugar de rendirse ante la presión, Goodall persiste. No se deja desanimar por las críticas ni por la incredulidad. En su lugar, las utiliza como motivación para aprender más, para probar su punto de vista y para continuar su trabajo pionero. En 1964 se convierte en una de las 8 personas que recibe un doctorado en Etología en la Universidad de Cambridge sin tener una licenciatura.

En palabras de Goodall, su secreto fue su mentalidad. La "mentalidad" es un término que se utiliza para describir la manera en que una persona piensa sobre sí misma y su relación con el mundo. Es una especie de sistema operativo mental compuesto por creencias, actitudes y suposiciones que una persona tiene acerca de su capacidad para aprender y desarrollarse.


Mentalidad fija frente a mentalidad de crecimiento


La psicóloga Carol Dweck ha dedicado gran parte de su carrera a estudiar la plasticidad de nuestra mentalidad. ¿Es posible cambiar nuestro sistema operativo? Dweck definió dos grandes tipos de mentalidad. Mentalidad fija y mentalidad de crecimiento (fixed mindset and growth mindset). La mentalidad fija se refiere a la creencia de que las habilidades y las cualidades son fijas y no pueden cambiarse.

Las personas con mentalidad fija tienden a pensar que sus habilidades son innatas y que no pueden mejorarlas significativamente a través del esfuerzo. Esta mentalidad puede llevar a evitar desafíos, temer el fracaso y buscar la validación a través de los resultados en lugar del aprendizaje.

La mentalidad de crecimiento implica creer que las habilidades y las cualidades se pueden desarrollar a través del esfuerzo, la práctica y la persistencia.

Las personas con mentalidad de crecimiento ven los desafíos como oportunidades para aprender y crecer, y creen que el esfuerzo y la dedicación pueden llevar al éxito. Ven los errores como parte del proceso de aprendizaje y están dispuestas a asumir desafíos incluso si implican un riesgo de fracaso.

La investigación de Carol Dweck revela una información interesante: nuestras mentes son plásticas. No estamos destinados a permanecer en nuestras zonas de confort, atrapados por nuestras supuestas limitaciones. Nuestro software mental puede ser optimizado.

En el estudio A national experiment reveals where a growth mindset improves achievement publicado en la revista Nature, se mostró cómo la mentalidad puede cambiar. Los investigadores enseñaron a 6300 niños a detectar la mentalidad fija y fomentar la mentalidad de crecimiento. La intervención duraba menos de una hora. Los niños mejoraron sus calificaciones en matemáticas y mostraron más interés en continuar sus estudios superiores.

La historia de Jane Goodall es una lección sobre la mentalidad de crecimiento en su forma más pura. Es la historia de una mujer que se negó a dejarse limitar por las expectativas de los demás, que tuvo la valentía de desafiar el status quo y que persistió ante la adversidad para cambiar nuestra comprensión de los primates, y de nosotros mismos, para siempre.


Cinco aliados para desarrollar una mentalidad de crecimiento

  • Autoconciencia: el Poder de Reflexionar sobre Nosotros Mismos. La clave de la plasticidad es nuestra capacidad para reflexionar. Para ser conscientes de nuestros propios pensamientos y creencias. Sin embargo, dedicamos poco tiempo a esta práctica esencial en nuestras vidas. Por eso, es recomendable reservar momentos de calidad para reflexionar. Pasear, escribir las reflexiones en un diario, practicar meditación son estrategias simples pero efectivas que grandes personajes del pasado han utilizado para cultivar esta autoconciencia. 
  • La Regla del 1%: Pequeños Pasos, Grandes Resultados. Si deseas avanzar en cualquier área de tu vida, plántate el objetivo de mejorar un poquito cada día. La regla del 0.1% nos enseña que si seguimos este principio día tras día, los resultados acumulativos serán significativos a lo largo del tiempo. Es algo asumible y tolerable, pero su impacto a largo plazo es extraordinario. 
  • Autocompasión: La Fuerza para Superar las Dificultades. A menudo creemos erróneamente que el camino hacia la mejora exige ser duros y severos con nosotros mismos. Sin embargo, las investigaciones nos muestran lo contrario. Aquellos que se tratan con comprensión y amabilidad son más resilientes a largo plazo. La autocompasión implica tratarnos a nosotros mismos con amabilidad, aceptación y comprensión en momentos de dificultad, fracaso o sufrimiento. Es un acto de cuidado hacia nosotros mismos en lugar de ser críticos y exigentes.
  • Cuidado de Uno Mismo: Equilibrar el Descanso y el Crecimiento. El cuidado personal es crucial para nuestro bienestar y desarrollo. Al igual que los deportistas de alto rendimiento saben que el descanso es tan importante como el entrenamiento, todos debemos prestar atención a nuestras necesidades físicas, mentales y emocionales. Dedicar tiempo y cuidado a nosotros mismos nos permite procesar las demandas diarias y mantenernos equilibrados.
  • Regulación de la Ansiedad: Afrontar los Desafíos con Resiliencia. En cualquier camino que elijamos, encontraremos obstáculos y dificultades. Winston Churchill afirmó que el éxito es caminar de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo. Para ello, es esencial desarrollar estrategias que nos ayuden a afrontar y tolerar la ansiedad, la frustración y la decepción. Estas habilidades nos fortalecen y nos permiten perseverar en nuestra búsqueda personal.

Escrito por Gustavo Diex

Director del Instituto Nirakara,
Físico Teórico (UAM). Máster en Neurociencia (UAB). Máster en Inteligencia Artificial (UPM). TDI en el Centro de Mindfulness de la Universidad de Massachusetts. Codirector del MBSR (Mindfulness-Based Stress Reduction) de la Universidad Complutense de Madrid y Codirector del Máster en Mindfulness en Contextos de Salud de la UCM. Investigador y profesor de Intervenciones basadas en Mindfulness.

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